Descripción
Este cuadro representa un amor que se sostiene en el equilibrio, la confianza y la belleza de lo delicado. La bailarina, suspendida entre el suelo y el cielo, simboliza la entrega total: avanzar con ligereza, aún cuando el amor nos eleva y nos expone.
Las flores claras hablan de pureza, de promesas silenciosas y de un vínculo que no necesita ruido para ser profundo.
Una pieza que evoca un amor que no pesa, que acompaña y que, como la danza, solo existe cuando ambos se mueven al mismo compás.
Medida marco: 30×40 cm
Color marco: natural





Valoraciones
No hay valoraciones aún.